Viernes, 18 de Mayo de 2001, 22:54hs
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Fuente: INVERTIA
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CONFIAR EN EL TONTO MAS GRANDE
El hombre es el único animal capaz de adaptar el entorno a sus condiciones, sin permitir que sea el ambiente el que lo adapte a él, pero también es el único animal capaz de tropezar una y otra vez con la misma piedra. Si usted tiene la posibilidad de esquivar una roca que se le aproxima, ¿va a esperar que los demás lo hagan para quitarse del paso? No, nadie lo haría. Nadie, salvo un mal inversionista.
El hombre es el único animal capaz de adaptar el entorno a sus condiciones, sin permitir que sea el ambiente el que lo adapte a él, pero también es el único animal capaz de tropezar una y otra vez con la misma piedra. Si usted tiene la posibilidad de esquivar una roca que se le aproxima, ¿va a esperar que los demás lo hagan para quitarse del paso? No, nadie lo haría. Nadie, salvo un mal inversionista.
Si consideramos las dos últimas debacles bursátiles a nivel mundial ?las del Asia Pacífico y el
Nasdaq? hubo algunos que se retiraron cuando los analistas lo advirtieron, pero al poco tiempo volvieron cuando la inercia mantenía arriba los indicadores. ¿La explicación? Que todavía hay inversionistas dispuestos a arriesgar su dinero, y ese gancho es suficiente incentivo. ¿Qué quiere decir eso en términos más simples? Confiar en el tonto más grande de todos ¿Y cómo les fue? No hay para qué profundizar en el abismo que se abrió y en el que cayeron tontos y quienes trataron de pasarse de listos.
La tormenta siempre se puede presagiar antes de que ocurra. Si las nubes se han oscurecido y viene viento norte, bájese del bote. Más vale que pierda la primera parte de una travesía atractiva. Sólo los capitanes están obligados a hundirse con el barco.
Fuente: Invertia
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