Lunes, 26 de Octubre de 2009, 14:16hs
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Fuente: Reuters
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ZONAS - América Latina
Campaña electoral Honduras se enciende pese a crisis política
* Principal desafío será obtener reconocimiento externo
* Candidatos siguen adelante con campañas en país dividido
* Organismos internacionales no enviarían observadores
Por Inés Guzmán y Javier López
TEGUCIGALPA, oct 26 . - Debates televisivos,
carteles en las calles y promesas de acabar con la pobreza son
postales de una campaña electoral en Honduras que marcha a todo
vapor, desafiando cuestionamientos internacionales sobre su
legitimidad después del golpe de Estado que dividió al país.
Las elecciones generales del 29 de noviembre son vistas por
el Gobierno de facto, surgido tras el golpe de fines de junio,
como la salida a la crisis abierta desde que el presidente
Manuel Zelaya fue sacado del poder por militares.
Haciendo oídos sordos a las advertencias de la Organización
de Estados Americanos (OEA) y el Centro Carter, que han puesto
en duda que estén dadas las condiciones para una votación
justa, el Gobierno de facto ha dicho que sólo una "invasión"
podría detener los comicios.
Honduras corre el riesgo de quedar aislada si la comunidad
internacional no reconoce al ganador de los comicios, que
fueron convocados antes de que los militares derrocaran a
Zelaya acusándolo de intentar violar la Constitución.
El enviado de la OEA a Honduras, John Biehl, dijo el lunes
desde Washington a una radio chilena que hay "tratar que dichas
elecciones sean hechas con un Gobierno institucional y que no
esté instalado en el poder el Gobierno de facto", y se mostró
confiado en que esta semana podría llegarse a un acuerdo.
Tras semanas de reuniones entre delegaciones de Zelaya y
del presidente de facto, Roberto Micheletti, las negociaciones
para superar la peor crisis política en Centroamérica en dos
décadas naufragaron el viernes ante el rechazo del Gobierno
interino de reinstaurar al depuesto presidente, como reclama la
comunidad internacional.
El Centro Carter anticipó que no enviará observadores de no
haber un acuerdo previo que zanje la crisis, lo que parece
lejano porque las negociaciones están estancadas, dijeron el
lunes representantes de Zelaya y del Gobierno de facto.
En busca de reconocimiento externo, las autoridades
electorales hondureñas visitaron Washington la semana pasada,
donde se reunieron con funcionarios del Departamento de Estado
para asegurarles que podrán realizar una votación justa.
CANDIDATOS EN CAMPAÑA
Ajeno a las demandas de Zelaya para volver al poder hasta
completar su mandato en enero, el candidato que lidera las
encuestas, el nacionalista Porfirio Lobo, va por su segunda
postulación presidencial, seguido por el liberal Elvin Santos.
Lobo, un empresario agrícola de 61 años apodado "Pepe",
busca despegarse del conflicto mientras promete erradicar la
pobreza, que afecta al 60 por ciento de los hondureños, y
acabar con la incertidumbre que aleja la inversión extranjera.
"No tiene nada que ver la crisis con el proceso electoral.
El diálogo es entre Zelaya y Micheletti. No se puede tener al
pueblo como rehén, que los países cooperantes liberen los
fondos que tienen congelados", dijo Lobo a periodistas.
El candidato se refería a uno de los mayores desafíos que
enfrentará el ganador de las elecciones: reactivar la ayuda
financiera que varios países congelaron en repudio al golpe de
Estado del 28 de junio.
"Honduras va a entrar en la comunidad internacional en menos
tiempo de lo que se espera", dijo su rival liberal Santos, en
una entrevista televisiva transmitida el domingo por la noche.
Para el candidato, que fue vicepresidente de Zelaya antes
de enemistarse con el destituido mandatario, la clave para el
reconocimiento internacional es que vote suficiente gente.
En la elección presidencial del 2005 votó un 55 por ciento
del padrón electoral de 3,4 millones de electores, en un país
donde el sufragio es obligatorio pero no hay sanciones para el
que no vote. El padrón para estos comicios es de 4,6 millones.
CAMPAÑA CONTRA LA ELECCION
Zelaya aprovecha cada una de sus declaraciones públicas
desde su refugio en la embajada de Brasil en Tegucigalpa para
denunciar que el Gobierno de facto cocina un fraude.
Sus seguidores han llamado a boicotear la votación y en sus
marchas casi diarias por Tegucigalpa rompen los carteles con
propaganda para las elecciones.
La seguridad de los comicios estará a cargo del general
Romeo Vásquez, jefe del Estado Mayor del Ejército, que encabezó
el golpe militar que sacó a Zelaya de su casa en pijamas.
"Estas elecciones son de los militares, nosotros no vamos a
ir a votar porque sería avalar el golpe", dijo Javier
Gutiérrez, un joven de 25 años que participaba el lunes de una
manifestación a favor de Zelaya.
Los dos candidatos de izquierda partidarios de Zelaya, que
se encuentran lejos en las encuestas, amenazan con retirar sus
candidaturas si su líder no es restituido.
El ganador asumirá la presidencia en enero, con una
economía asfixiada por los coletazos de la crisis internacional
y los problemas internos.
REUTERS IG JLL PG GD/